Isabel y Eric.
La velada terminó a base de viejos hombres borrachos y damas
sin escrúpulos.
Fue hasta tal punto
su encaprichamiento por aquella doncella que para él ese lugar no era una boda,
eran las vistas desde una montaña, salvaje, indomable, (insertar adjetivo
calificativo). Después de aquella noche él solo tenía imaginación suficiente
para encontrarla. Sentía que la piel le quemaba cuando ella le soltaba. Sentía el paso del tiempo únicamente en los momentos en los que ella no estaba con él.
