Sin más presentaciones, comenzaré este post hablando sobre los aburridos pero necesarios, repetitivos pero pegadizos tópicos. Aquellos capaces de guiar el rumbo de nuestros pensamientos. Los tan amados y conocidos tópicos. Pero hoy no me detendré en cualquiera, sino que hablaré de los qué acaparan el día a día actual. Como esas historias de amor en las que intentan reflejar problemas de la vida real para cambiar la dinámica del "cuento de hadas", esos mensajes subliminales en los medios que advierten que "si no haces algo grande con tu vida no vives, solo sobrevives" y esos versos de gente que ha sentido lo mismo que tú pero sabía que palabras utilizar. Sí amigos, hablo de las tensas escenas en las que tu personaje favorito nunca hace caso cuando pronuncias ese "no entres ahí..." que irrita al amante de las clásicas películas de terror, de ese "la puerta abierta para que entren o cerrada para enjaularme con ellos" antes de tumbarte en la cama a pasar la noche mirando ese montón de ropa sucia el cual no sabes en qué momento se levantará en forma de asesino para concluir su aterradora misión.
"La pitonisa leyó la mano de la mujer lectora. En cada línea adivinó un capítulo de su vida: un comienzo feliz, un nudo en la garganta y un desenlace trágico. Desde ese día, la mujer lectora leyó entre líneas." (Esto y ESO). Raúl Vacas.
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jueves, 8 de octubre de 2015
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