"La pitonisa leyó la mano de la mujer lectora. En cada línea adivinó un capítulo de su vida: un comienzo feliz, un nudo en la garganta y un desenlace trágico. Desde ese día, la mujer lectora leyó entre líneas." (Esto y ESO). Raúl Vacas.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Sostiene Pereira


Pereira es un periodista viudo y entrado en años que dirige la sección cultural de un modesto periódico de Lisboa. Recatado y muy peculiar, Pereira sostiene que no cree en la resurrección de la carne, porque no quiere llevarse toda la grasa que le acompaña a la otra vida, y tiene problemas de corazón, bebe limonadas con mucha azúcar y le habla al retrato de su mujer porque se siente solo . 

Sudaba de calor y malestar en el cuchitril al que llamaba redacción, en la Rua Rodrigo de Fonseca, donde solía traducir cuentos franceses del siglo XIX y escribir necrologías de autores que creía que iban a morir. Sostiene Pereira que era un caluroso día de verano cuando conoce a Monteiro Rossi, un joven que acaba de terminar su carrera y que cambiará totalmente la forma de actuar y la visión del mundo del entrañable protagonista de esta historia. 

La novela se desarrolla en la Lisboa de los años 30, en plena dictadura de Salazar y Guerra Civil española, y es en esta situación donde Pereira poco a poco se da cuenta de que ha vivido en una burbuja durante mucho tiempo, indiferente a todo lo que estaba pasando, sin libertad de expresión y totalmente engañado respecto a la realidad de su país. Pereira recorre un extenso camino a lo largo del libro sin apenas moverse de Lisboa, poniendo de manifiesto la gran influencia que tienen sobre nosotros  las personas que nos rodean.

Primeras líneas del libro: "Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo  su ventana, y un azul , un azul nunca visto , sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte".

 
                                                                                               María Moya

jueves, 24 de marzo de 2016

Pasión

En un mundo y en una sociedad en la que la gente va a la suya, no sienten o sentimos, los problemas de los demás, muchas personas se unen para conseguir un mismo fin: emocionarnos, hacernos reflexionar e incluso hacernos llorar. Percibimos nuestras propias cruces, nuestra propia vida.
Semana de pasión. Sobriedad. Sacrificio y reflexión.
Miles y miles de personas salimos a las calles para escuchar el estallido del sonido incesante de tambores y timbales, carracas y matracas, bombos y trompetas que suenan sin darse tregua. Atrás quedan horas y horas de intensa dedicación, robando horas al sueño y con una sola meta: procesionar, tocar. El cielo rompe en un clamoroso estruendo.
Hileras multicolores de nazarenos desfilan con sus cofradías brindándonos sus colores de pasión. Blancos y granates, blancos y azules, moradas, negros, blancos y verdes, haciéndonos participes de la exaltación de su amor y desafiando la mayoría de las veces al frío, la lluvia, el viento.
Silencio. Pies ensangrentados, manos rotas por el dolor y sin embargo, alegría, satisfacción... Cargamos con el dolor y la esperanza, con el llanto, con la fe y la devoción. Comienza una de las semanas más celebradas del año y más llena de contradicciones. A la fe y a la devoción se unen el espectáculo y la tradición. Tallas de madera y pasos de cartón, costaleros desfilan en Semana Santa.
Tiempo gris, tiempo triste. Tiempo de renovación y esperanza.


María Perisé

martes, 22 de marzo de 2016

Hoy llueve poesía


Todo cabe y todo tiene un día marcado en el calendario. Todo tiene una celebración, y... ¿por qué no la poesía?.
Con numerosos eventos y lecturas múltiples se realizan actos en diversas partes del planeta para celebrar el día mundial de la poesía. Todos los poetas del pasado, todos los poetas del presente, y todos los poetas del futuro, escriben y escribirán, un fragmento de un gran poema colectivo. Celebremos la voz, la palabra y la magia.
La poesía nos permite volar con la imaginación. Su lenguaje poético es tan grande que es capaz de cambiar maneras de pensar y hacernos reflexionar. Los poemas hay que leerlos y también hay que escucharlos.
¡Hoy llueve poesía!

Diversidad lingüística, poemas de amor, de odio y de amistad, de muerte y coraje, de desilusiones... Poemas en español, árabe, francés... en todas las lenguas del mundo hacen de la poesía y de los poetas un símbolo de creatividad.
Shakespeare escribió en ''Una noche de verano'' que la imaginación del poeta va dando cuerpo a objetos desconocidos, su pluma los convierte en formas y da a la nada impalpable un nombre y un espacio de existencia.
Cambiar verso por verso y alimentar la cultura y el alma, Sentirnos participes de la historia. Todos tenemos algo que decir, expresar, compartir, soñar.
Federico García Lorca, Antonio Machado, Gloria Fuertes, Lope de Vega, Pablo Neruda... interminable la lista de poetas que nos trasladan a otro mundo, a otros lugares.
Que la poesía forme parte importante de nuestras vidas y nunca nos cansemos de dejar volar la imaginación.


Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé, ni cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos,
o regresando solo,
allí estaba sin rostro,
y me tocaba.


Pablo Neruda

María Perisé
                                  
    

lunes, 14 de marzo de 2016

Memorias de África

Ella tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. Con su materialismo, su porcelana, sus kikuyus y su matrimonio por conveniencia, llegó intentando cambiarlo todo. Él, aventurero y solitario, vivía el día a día, explorando la naturaleza pura y salvaje, con sus libros y su música.

Y se enamoraron, se amaron por encima de cualquier convencionalismo, cuando estaban juntos el mundo dejaba de existir. Valía la pena la soledad y la espera, con tal de que él regresara a casa para que ella pudiera contarle sus historias. Fue durante esos años junto a él cuando ella aprendió a amar la libertad, los atardeceres brillantes y dorados, la inmensidad verde de las praderas, las vistas desde el cielo, las extensas panorámicas que llenaban su vacío interior.
Anidaron en su corazón los colores de África y los recordó, con la sensación de haber vivido en el cielo, durante todos los días de su vida. Y sí, hubiera estado bien que hubieran envejecido juntos, contemplando desde las mecedoras de la terraza como se iba apagando el horizonte, pero es el final de la película lo que la hace tan tierna e inolvidable, lo que te hace enamorarte de África, de su luz, de su música y, cómo no, de su historia de amor.

martes, 8 de marzo de 2016

El amor mató al hombre.

~  Ver capítulo 1capítulo 2 o capítulo 3  ~


CAPÍTULO 4

En ese lugar extraño, de extraño nombre, y de paradero desconocido permaneció la peor etapa de su vida. Y en el momento en el no pudo tocar más fondo se encontró a si mismo más solo que nunca en ese lugar, habitado por extraños desconocidos con caras agradables, llorando encima de la mesa que gobernaba el salón. No solo en la mesa, por la ventana no se veían más que siluetas debido al vaho de su respiración agitada e incluso la lámpara y un baúl de color semejante al de la cáscara de una castaña o al del pelaje de una ardilla habían soportado todo aquella agonía y sufrimiento descarnado. 
No sé si fue cuando se quemó (a propósito) los dedos o cuando empezó a romper tazas de cristal arrojándolas por la ventana cuando se dio cuenta (o se quiso dar cuenta) de que todo su tormento había estado conducido por un sombrero. 
Un sombrero (un jodido sombrero) le había arruinado la vida. 
Cuentan (o dicen que cuentan) los rumores de los que lo veían (o dicen que lo veían) a veces que cuando más se enfadaba la cabeza le daba vueltas y de tanto pensar le salía humo de la cabeza. Empezó (o continuó abiertamente) a odiar a su hermano aunque fuera su hermano. Se contradecía a si mismo frecuentemente (o no). Su perfecto hermano que le había robado todo (o eso pensaba él). Quizá con un sombrero así también hubiera hecho eso (eso de quedarse con la chica y ser feliz) (¿lo hubiera hecho?). Quizá así habría sido igual de perfecto y esbelto. Ese pensamiento le deformó aún más el pensamiento. Y empulfenzó a conprestruir slumbreiros a mano. Digo slumbreros aunque él solo quisiera uno por que a la primera evidentemente no le quedo todo lo estupefaciente que él quería. Ni a la primera ni a la veintiunmilésima octingentésima septuagésima quinta vez. 
No se sabe (o no se o no me acuerdo) muy bien que fue de él ni de por que se quedó encerrado eternamente en la hora del té pero los slumbreros no eran suficientes ni él era suficientemente bueno para si mismo y para sobrevivir regaló (o vendió) los sumbreros. Sí los regalo, porque para sobrevivir no necesitaba dinero sino no ahogarse con ellos en su nueva casa (de la que echaron porque el miedo de los aldeanos y de los muebles acrecentó) y acabó marginado de la sociedad tachado de demente. 

Y así es como acabó (o no) nuestro dulce pero corrompido pequeño, porque el amor mató al hombre pero solo un sombrero puede enloquecer a un sombrerero.






FIN


Santiago García (Ilustración hecha por Santiago García)





sábado, 5 de marzo de 2016

El lejano país de los estanques


"Era primavera, y las golondrinas, al pasar, se mojaban las puntas de las alas en las aguas oscuras del lejano país de los estanques" (pág.244)

El cuerpo desnudo de una joven austriaca (Eva Heydrich), cuelga atado de las manos en un chalet mallorquín, sin signos de violencia aparentes y con la sola pista de la culpabilidad de su amante (Regina Bolzano) comienza esta trepidante narración de Lorenzo Silva.
Lorenzo Silva es un escritor español conocido por sus novelas policíacas. Nació en 1966 en Carabanchel, Madrid y estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid ejerciendo de abogado entre los años 1992-2002. Ha escrito numerosos artículos, relatos y novelas lo que le han valido el reconocimiento internacional y numerosos premios.
Esta novela "El lejano país de los estanques" fue ganadora del Ojo Crítico y es la primera de una serie protagonizada por los agentes Rubén Bevilacqua y la agente Virginia Chamorro, protagonistas de nuestra historia y pertenecientes ambos al cuerpo de la guardia civil.
La novela esta narrada en primera persona por el protagonista (agente Bevilacqua) y nos sugiere una reflexión sobre la condición humana y el comportamiento criminal. Se dan una mezcla de ingredientes policíacos, relaciones humanas y bastantes toques de humor ante lo desagradable del caso lo que ayuda a construir una novela de lectura fluida, eso sí, no exenta de un acercamiento al mundo y lenguaje policial y al papel de la mujer dentro de ciertas profesiones.
En este libro, la agente Virginia debe mostrar doblemente su valía, como mujer y como investigadora ya que recordemos hasta hace poco tiempo había ciertas profesiones vetadas a las mujeres siendo una de ellas el ejército.
La lectura del libro nos deja con ganas de más y ver si nuestros protagonista son capaces de enfrentarse a nuevos retos y mimetizarse con los ambientes en los que se desarrollaran las siguientes tramas. 
¿Serán capaces de ser tan deductivos y reflexivos en otros casos como en éste?. ¿Nos llevarán a descubrir nuevas vidas y nuevos misterios?. 
Seguro que sí.
María Perisé

jueves, 25 de febrero de 2016

Tú y Yo

Tráiler
Del ingl. trailer.
2. m. Cinem. avance 
(‖ fragmentos de una película).

Libro
Del lat. liber, libri.
1. m. Conjunto de muchas hojas de papel 
u otro material semejante queencuadernadas, 
forman un volumen.





Andrea Tío
María Moya
María Perisé
Santiago García

martes, 23 de febrero de 2016

La razón por la que sonrío sin por que.

En preguntar lo que sabes 
el tiempo no has de perder.. 
Y a preguntas sin respuesta 
¿quién te podrá responder?


Me subí al autobús y pude admirar en esa milésima de segundo como tus ojos buscaban los míos mirándote una última vez. Y me senté en uno de esos asientos mirando hacia atrás por si decidías correr para detener el vehículo y darme otro beso. Mi cabeza aún se preguntaba, que hacía en aquel lugar en aquella hora, si ese camino llegaba a algún sitio, si se estaría mejor contigo en la silla vacía de al lado, si de verdad era invierno y que si de verdad eso era ser feliz.
Cuanto más me alejaba más me dolía la cabeza. Era un dolor punzante y continuo. Había pasado en muy poco tiempo de estar contigo abrazado a estar sentado en un autobús lleno de desconocidos de caras tristes y a un cielo cada vez más oscuro. El contraste entre mi cabeza y los fríos tiempos que pasan era demasiado grande y sentía mi cráneo comprimir mis pensamientos como cuando se baja de lo alto de una montaña y las botellas se aplanan.
Y la distancia se hacía más larga y cuanto más larga más pensaba en la siguiente vez que te fuera a ver o si de verdad habría otras. Eras demasiado grande para mi cabeza. Y eso que había desechado ya a mi familia, mis estudios, mis amigos, mi vida. Pero aun así no cabías.
La situación era cada vez más complicada, cada minuto más doloroso. Mi mente no estaba lejos de explotar y ya había comenzado la cuenta atrás. La catástrofe era inminente. Imparables las consecuencias.

Entonces, ahí mismo, en público, sin razón, sonreí.


Santiago García.




domingo, 21 de febrero de 2016

Morir de amor

"¿Qué es morir de amor?,
Morir de amor por dentro.
Es quedarme sin tu luz.
Es perderte en un momento.
Cómo puedo yo decirte que lo siento,
que tu ausencia es mi dolor
que yo sin tu amor... me muero.

Miguel Bosé


El llanto se ve, el llanto se escucha. Las emociones se agolpan.
Temperaturas gélidas. Frío intenso, carámbanos colgando de los tejados. Días de intensa luz e intenso sol y calor y pasión en el ambiente. Invitación multitudinaria al beso, homenaje a los célebres amantes, invitación a la risa y a la fiesta, a la alegría e invitación a la pena y al sufrimiento. Todo se resume en una tragedia jamás imaginada pero si contada.

Año 1555. En la iglesia de San Pedro de Teruel aparecen los cadáveres momificados de una mujer y un hombre jóvenes. Junto a los cuerpos hay un documento que explica que se trata de Isabel de Segura y de Diego de Marcilla, muertos tres siglos antes. La historia es bien conocida por todos: Isabel de Segura, desolada y desesperanzada, se casa con Don Pedro de Azagra tras no haber regresado Diego a los cinco años, como le prometió, rico para casarse con ella. Ante la negativa de Isabel de darle un beso, éste cae desplomado de amor y al día siguiente, fallece Isabel al besar a Diego. Muere de amor.

¿Es posible morir de amor?. ¿Sólo los amores imposibles se convierten en eternos?. ¿Es tan intenso el amor que te parte el corazón cuando el ser amado muere?. Somos personas individuales, únicas, que nacemos solas y morimos solas, pero quizá entonces en un momento sin determinar, pueda aparecer de la nada y sin hacer ruido. Nada importa. Sólo tú. El amor  mueve montañas, solo importa estar juntos y seguir vivos.
Morir de amor es un agonía, es sentir el corazón helado, es no sentir el viento soplar y por eso, ¿por qué no morir de amor?. ¿Cuántas noches Isabel mojaría su almohada de tanto llorar, la estrujaría entre sus manos, la mordería de rabia y la besaría cuál amante busca a su amado?. En ella dejaría su dolor, su recuerdo, su desamparo.
El amor es algo etéreo que no podemos tocar pero que sin embargo, nos llena la vida. Cuanto más arriesgo más me dejo querer. 
El corazón, el amor, es visceral y no entiende de razones y por eso caer en el amor es caer en un sitio donde las cosas se ven y viven de otra manera. 

María Perisé

domingo, 14 de febrero de 2016

Yo fui feliz a ratos largos.

Hablo de aquellos días
de sentir deprisa
querer despacio
de cuando el amor
no era un milagro.

Cuando algo tan grande
como la justicia
y el perdón
cabían en nuestra bolsa del almuerzo.

Salvar el mundo en recreos
Miguel Ríos en el coche
cuandoseaspadrecomeráshuevos
pintar la habitación de verde
colgar globos, correr en triciclo
perderle el miedo a la cucaña
sile, nole, la jerga de los once.
(Un, dos, tres).

La alegría sencilla,
la guardería y Elena
recitar a Espronceda.
Hablo de palabras que duran
abrazos que curan
y gente buena.

(Adónde han ido).

Yo fui feliz a ratos.
Nací en otoño.
Olor a tormenta.
Leche y galletas.
Forrar los libros en septiembre
escribirle a la abuela
cada pocos días;
ver fotos de mamá
y papá
cuando aún
sonreían.
(Chocolate inglés). 

Supongo que entonces el mundo tampoco era tan grande.
Cualquier momento era bueno.
Cualquier lugar era casa.
Aún recuerdo el abrazo con Dani
el amor universal de mi abuela.
Miel y limón
soltarme la coleta.
Y recuerdo el frutero de mimbre
y el olor a avena
y el no saber escribir
la palabra
tristeza.

La risa y el grito
en ti muero
y por ti vivo
cuerpo que habito.

El olor de las sábanas
la casa de Cris
pantalones de pana
flores y agua
cada sol de abril.

De todo lo demás recuerdo más bien poco.
Quien quiera escribir mi epitafio
dispone de dos fechas solamente:
la del día en que te conocí
y la del día en que te marchaste, infancia.
Lo que sucediera antes, lo olvidé.
Lo que suceda ya, carece de importancia.





Mis padres tenían razón.
Y es triste.
El tiempo me lo ha confirmado.
Los hombres mayores no se andan con hostias.
(A la pared).


Andrea Tío

La ladrona de corazones.

Sinceramente, no pensaba volver a escribir sobre esto. No sabéis lo deprimente que es ver caer lágrimas en una foto en la que apareces sonriendo. No tenéis ni una mínima idea sobre cómo es la vida si te crees feliz ahora mismo. Y nada más lejos de la realidad que te despertarás mañana y mañana un nuevo día, no no. Aquí has venido a sufrir. Y si no quieres te piras. Es así. No sabes cuantos palos te darán ni cuantos años pasarán en vano. Y el helado se te derretirá si no te lo comes a tiempo. Que nadie hace más mal que cuando no se entiende o simplemente no hace nada, cuando se "sobreentiende" o se "sobreactúa". Que sí que sí que todos hemos leído "Las ventajas de ser un marginado" pero eso a ti no te sirve de nada. Solo son chismorreos. "Estate bien", "Se feliz." como si fuera fácil. Ja, ja. Que no sabes lo que es tener dudas. Que hay veces que las dudas en la cabeza de uno se ramifican como en los esquemas de una clase de universidad y acabas el día con 37 posibles soluciones todas ellas con connotaciones y muchos asteriscos con letra pequeña a pie de página. Pierdes la esperanza, ¿vale la pena luchar por un mundo en el que no habitan personas? mejor dicho ¿vale la pena vivir en él? ¿Si digo que sí? ¿Vale la pena lo que hago ahora mismo? ¿Sirve de algo? En el fondo has sabido toda tu vida que no.

Y siempre te han dicho que esto solo es una etapa de tu vida pero nunca te lo has creído. Que esos desamores se van a arreglar o que vas a hacer algo muy grande en tu vida. No te lo crees y no te lo creerás, hasta que llegue el día, sí, ese día, ese día sin esperanza, cuando ya se ha acabado la banda sonora, ese día en el que bueno, ya te has acostumbrado a ver la vida entre barrotes, pero que en el momento más inesperado llega la persona, si esa persona, esa tan alucinantemente especial que solo llega una vez en la vida. Esa que solo existe en las películas y que anda a cámara lenta hacia a ti.

Se acerca y hueles sus intenciones. Te emocionas, pierdes la respiración, te mareas, piensas "¡oh, dios! lo va a decir" (esa frase que todo el mundo quiere oír) si amigos ese es el momento exacto en el que baja cupido y te clava una flecha en la espalda atraviesa tu caja torácica te rompe el corazón te daña algún que otro órgano más (por eso de que te quedas sin respiración) y bueno la flecha te sale por el pecho.

Y justo, ahí en el sofá de tu casa sin merecerlo, pero necesitándolo, mientras caen dos billetes de veinte euros, oyes "Vete a comprarte los libros que quieras a la librería".


Santiago García.

Infancia

Hoy vuelvo a reencontrarme con los recuerdos de mi niñez, recuerdos dormidos pero no olvidados en un rincón de mi memoria y quizá, conforme voy creciendo recuerdos que están cada día más presentes en mi vida.
Nostalgia por los años que dejé atrás, vacíos de preocupaciones y con un ansia de devorar la vida y todo lo que se ponía por delante. El cielo era azul, de un azul intenso y no flotaba sobre él ni una sola nube que empañara mi vida.
Recuerdos de esas tardes inagotables e interminables jugando y saltando, montando en bicicleta (no sin alguna herida y marca que todavía conservo), en el parque, sacándole y venciendo al tiempo, esas largas tardes de piscina en las que el cuerpo llegaba un momento que ya no resistía mas agua y tenia un aspecto arrugado como una pasa y tembloroso igual que una hoja azotada por el viento.
¡Amigos de la infancia!, toda una corta vida jugando juntos y que hoy todavía seguimos descubriendo unidos los caminos de la vida.
Y como no, especial recuerdo tiene para mí mis veranos en el pueblo, en casa de mis abuelos, en esa casa llena de vida que sigue hoy más viva que nunca a pesar de las pérdidas pero no de las ausencias. Sus calles llenas de gente que me hacían sentir importante y que me lo siguen haciendo, su aire, mis paseos mirando a las estrellas y tirando piedras al río, sus olores, mis amigos... y que cuando llegaba el momento de volver mi corazón se llenaba de dolor aunque sabía que pronto volvería.
¡Cómo echo de menos mi niñez!. El tiempo va cubriendo y alejando instantes y pensamientos de un tiempo que no volverá pero que para mí está vivo.

María Perisé

jueves, 11 de febrero de 2016

La voz dormida

Este libro, de Dulce Chacón, nos traslada a la cárcel de Las Ventas, al Madrid de un pasado histórico bastante desconocido (al menos para mí), ya que aunque sepamos datos y cifras de la guerra civil española, poco sabemos de los sentimientos de las personas que la vivieron, las desgracias y penurias que se esconden detrás de cada batalla, de cada muerte durante los años posteriores a la guerra.                                                  
La Voz Dormida es la triste y hermosa historia de las personas que vivieron esta época,del sufrimiento de los perdedores, y está narrada de una forma tan magnífica que te emocionarás y sentirás empatía por todos y cada uno de los personajes de la novela.   
                                                  
Retazos de vidas perdidas, vidas corroídas por la injusticia de la guerra, la ausencia de libertad, el abismo que dejan las pérdidas de los seres queridos.                  

El miedo se aferraba en los ojos con el pestañeo, se enredaba en las entrañas, se colaba en lo más hondo sin dar explicaciones, sin pedir permiso. Miedo a la espera, a la soledad, a la humillación, a la incertidumbre de no saber que iba a pasar, miedo a medir mal lo que uno callaba y a tener que aprender a vivir en silencio.

Todo un homenaje a lo que no debería volver a repetirse.

“Ambos indagan en los ojos del otro esperando una respuesta sin formular ninguna pregunta. Ambos buscan una mirada cómplice que ahuyente el miedo a preguntar. Y el miedo a saber.”

“Libertad, qué extrañas son las palabras que se resisten a ser pronunciadas sin que el rubor nos alcance. Y qué extraño es llamar libertad a una carrera en la noche, al cielo raso, al monte bajo, al frío y al calor, a un pañuelo en la boca, a un fusil en la mano."

martes, 9 de febrero de 2016

(Entrada políticamente incorrecta)

Parte II

—Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza.

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1917)

No sé si hoy llegaré a la extensión mínima o por lo menos adecuada, o si por lo menos éste se parecerá al resto de mis textos. Con que cumpla una de las dos, me doy por satisfecha.
Hoy lo he visto claro. Hoy burlo el mínimo de palabras. Hoy me salto los cupos.
Leí este libro hace más de 3 años, pero jamás me paré a pensar en lo que leía realmente, en lo que querían decir todas esas palabras al juntarse. Hasta que lo retomé hace poco, casi un lustro más tarde, más curtida -eso se da por supuesto-, y totalmente desvinculada a esos pensamientos que me atan a una mente infantil y etérea que ya no existe. Nunca pudimos pensar que lo que andábamos buscando era justo eso. Que estaba ahí. Tan fuerte... tan cerca.
Y supongo que eso también es la magia de los libros. Que son capaces de esperarnos. Que son ellos los que nos retoman.
Sin más florituras.
Cuando algo brilla por sí mismo, hay que dejar que arda, siempre.
Necesitamos que esto estalle.

"Ibuprofeno, 600 mg" por Raúl Vacas. Para los (verdaderos) dolores de cabeza.


Que sepas, Raúl, que a mí también me duele.


Andrea Tío.

martes, 2 de febrero de 2016

Abstracción

Cierras los ojos y te dejas llevar: dejas que el sol bañe tu piel, mientras la brisa, 
cargada de humedad y salitre, te lame el rostro y juega con tu pelo, lo enreda, lo levanta.                                                                                 
          
 Me encanta esa capacidad de abstracción que tiene el mar, la serenidad que transmite. Te pierdes en tus pensamientos mirando al horizonte entre el agua y el cielo, contemplando su inmensidad, y te dejas acunar por el vaivén hipnótico de las olas. Siempre me he preguntado que tendrá el mar para hacerme sentir tan pequeña y a la vez saber que formas parte de algo muy grande. 

Paseo por la playa, dejando mis huellas en la arena húmeda mientras la espuma me acaricia los pies y tengo la sensación de que ahí estoy segura, de que nada malo puede pasar. Solo yo y el sonido de las olas. Por unos momentos piensas que eres libre, que podrías volar como las gaviotas que en ocasiones empañan la claridad del cielo.
Pero los pensamientos son solo eso, pensamientos, y cuando abres los ojos lo único que tienes delante es la realidad.


(Después de escribir esto mi profesora me dijo que la chica de la foto era Marilyn Monroe, pero como yo no lo sabía me limité a expresar lo que inspiraba la fotografía)