"La pitonisa leyó la mano de la mujer lectora. En cada línea adivinó un capítulo de su vida: un comienzo feliz, un nudo en la garganta y un desenlace trágico. Desde ese día, la mujer lectora leyó entre líneas." (Esto y ESO). Raúl Vacas.

jueves, 14 de abril de 2016

Qué no enseñan los profesores.

O te toca ser un hombre de a pie

 por tu bien, por tu vida.




Primero me enseñaron a gatear y a estar de pie. Más tarde a andar y a correr. Un paso, otro. "Tienes que correr más niño" Me enseñaron a nadar, me enseñaron a competir "Tienes que correr más niño" No creo que llegue a las olimpiadas.

Te enseñan como tienes que ser, educado con los que mandan y travieso con los que no. "Respeta más las normas niño" Chicas, rosa. Chicos, azul. La gente que te quiere decía que no te tiene importe lo que digan y el profesor de ética dice el ser humano sin sociedad no es ser humano. "Se más como los demás niño" Simplemente, no pude, no seré juez nunca.

¿Cómo le gusta el café? ¿Solo, con leche o conmigo después de comer? "Trabaja más niño" No aguanto ni un día como camarero.

Puedes elegir izquierdas o derechas (Es un mundo libre decían).  "Tienes que pensar más niño" No soy zurdo. No lo entendí y me clasificaron como -otros-

Luego me enseñaron a dibujar líneas rectas "Ten más cuidado niño" No cabía en aquel triangulo invertido. Y me borraron de la lista de Futuros arquitectos.

Te enseñan que es lo que el hombre hizo mal en su época para que cuando te pase a ti puedas decir, Hitler está aplaudiendo en su tumba ahora mismo. "Memoriza más y calla niño" Me parece que no llegaré a Historiador, no.

Me enseñaron a sumar, tu soledad más la mía, ¿dos o ninguna? "Estudia más niño" Aun que despejar se me dé muy bien lo de encontrar un solo resultado no es lo mío.

Me enseñaron a saltar con mis piernas, a tocar las nubes con el columpio "Llega más alto niño" pero en el cielo no quedaba nada para mí y así acabo me carrera de astronauta.


(Cuando crecí me di cuenta de que nadie me iba a enseñar a ser, porque si de verdad hay algo que no me han enseñado es que lo mejor que hay en la vida no lo aprendes ni en las clases de literatura. Porque nadie te enseña a superar tus miedos, a que no hay que callarse las lágrimas ni secarse los suspiros. Nadie está ahí para explicarte que es querer, como tiene que oler tu pelo o si la palabra soledad viene de sol por que el sol esta solo o llamaron al sol, sol, por su soledad. Nadie te enseña cuan persona eres hasta que lo descubres tú. Y descubres que vales, que te vales y que puedes. Yo nací con las venas inundadas de tinta y los dedos manchados de grafito. No me colgaran de una pared con clavos. Que se queden ellos con las pinturas para hacer bonito, yo he venido aquí a sentir el mundo con mis manos.)




Un día me preguntaron que es arte, respondí "vive más estúpido niño"



Santiago García
Fuentes: Ajo "Si juntamos tu soledad con la mía, ¿qué tenemos? 
¿dos soledades o ninguna?"

miércoles, 13 de abril de 2016

Trances y baladas tristes (I)

A la dulce alevosía del runrún del porvenir.
A los que buscan.
A los que no encuentran.
A ti, que no me lees.
A todos los poetas.

Es poco lo que tengo
simple corazón, sin timón rebeldía
pero ya ves, mi bien, te ofrezco
ser de viento
en este amor velero,
el infierno a cuentagotas
el cielo en miligramos
gacelas de barro.
Tú me regalas
el manual de escape
de esta ciudad sangrante
pinceles para el alma
fuego a dentelladas
y la ternura
de terciopelo en almíbar
de cuando bajas la guardia
de las semanas frías,
y rosas, sin pudor,
mi amor,
destilas.
Entonces lo supe.
Que hay personas que son como dormir
con el pijama de domingo.
Como el solo roto de trompeta
que precede a la melosa decadencia
de esa inevitable canción de jazz.
Como ese ruido de incertidumbre
cuando sabes que algo nuevo
-y grande-
va a sonar.
Yo lo supe.
Me lo gritó tu nuca caliente
tus manos hogar
tu espalda cielo
recogiendo mis maltrechas lágrimas
mientras se me caían
desde el balcón del tedio.
Ese lenguaje brillante
que va más allá de las palabras
y que sólo entiendes
cuando escondes los pies
y extiendes las alas.

lunes, 11 de abril de 2016

Brooklyn Follies

Brooklyn Follies, de Paul Auster, es un torbellino de acontecimientos y emociones, donde las anécdotas más simples se convierten a los ojos del lector en verdaderas obras de arte, donde se mezcla lo cotidiano, lo sorprendente, la fantasía y la lógica para dar lugar a un desfile de personajes confusos y realmente singulares, un atajo de almas en pena que consiguen ser felices juntas. Un gran ejemplo de lo maravilloso de la imperfección humana.     
                  
NathanGlass, un agente de seguros jubilado decide que su vida está acabada y se traslada a Brooklyn para pasar sus últimos días en el lugar que le vio nacer. Allí decide escribir “El libro del desvarío humano”, un conjunto de todas las torpezas, equivocaciones y meteduras de pata que había cometido a lo largo de su accidentada existencia. Por casualidad, poco después de su llegada,  se encuentra con su sobrino Tom, un joven que parecía destinado a comerse el mundo y a ser alguien importante en la vida, pero que trabaja de dependiente en la modesta librería de Harry, un homosexual con un pasado turbio y fascinante a partes iguales.   
                          
El resto del libro es una serie de casualidades y personajes inolvidables que van enredándose en la vida del protagonista y que le hacen comprender que no ha ido a Brooklyn a morir, sino a vivir más feliz que nunca.        
                                                                                                                
Una de las ideas del libro que más me ha gustado es la del Hotel Existencia, un refugio del mundo que se puede visitar en la imaginación, un lugar para evadirse de lo que te rodea, al que puedes acceder cerrando los ojos. Un hotel como símbolo de la oportunidad de poder vivir dentro de los propios sueños. 
                                                                                                                                      María Moya

jueves, 7 de abril de 2016

El porqué de las cosas

¿Por qué actuamos de una determinada manera?. ¿Por qué tomamos esa decisión en ese momento?. ¿Todo tiene un por qué?. Un porqué si, ¿cómo contestación, cómo convencimiento?.

Quim Monzó nos lleva a través de una sucesión de cuentos por esta eterna pregunta ''El porqué de las cosas''.
Quim Monzó nació en Barcelona en 1952 y su obra esta escrita originariamente en catalán, aunque traducidos la mayoría de sus libros al castellano. Ha trabajado como diseñador gráfico y reportero de guerra. Ha obtenido grandes éxitos de la crítica por la recopilación de sus cuentos.
Siempre el ser humano ha querido tener contestación, respuesta a esta pregunta ¿por qué? pero sin embargo, no siempre la tiene.
A través del libro y de sus relatos, el autor nos pone en la piel y situaciones de personas que siempre actúan por un porqué: por sumisión, por admiración, por fe, por determinación... Cada persona es un mundo y sus circunstancias.
Aparentemente el libro, sin continuidad ya que son treinta relatos de personas diferentes, si tiene un elemento en común: las relaciones personales y sobre todo las relaciones de pareja, encuentros y desencuentros.
Quim Monzó con sus relatos nos hace siempre reflexionar. ¿Por qué me quieres?. ¿Por qué nos dejamos llevar por las primeras impresiones, por los acaloramientos?.
Siempre hay un porqué, por muy absurdo que parezca y en este libro lo descubrirás.


María Perisé

lunes, 4 de abril de 2016

Notita aclaratoria

Y que sí 
que a veces a mí 
también me gustaría 
ser un poco menos yo 
ser menos lunes 
ser más tangible 
menos revólver 
más apacible. 
Pero es que no puedo. 
Y es así. 
Simplemente 
no puedo. 
(Digo no puedo para maquillar el no quiero) 
Y es así. 
Y no quise 
cuando pude. 
Y ahora 
no podré 
cuando quiera.
Y qué bien vivo con ello.

Andrea

miércoles, 30 de marzo de 2016

Sostiene Pereira


Pereira es un periodista viudo y entrado en años que dirige la sección cultural de un modesto periódico de Lisboa. Recatado y muy peculiar, Pereira sostiene que no cree en la resurrección de la carne, porque no quiere llevarse toda la grasa que le acompaña a la otra vida, y tiene problemas de corazón, bebe limonadas con mucha azúcar y le habla al retrato de su mujer porque se siente solo . 

Sudaba de calor y malestar en el cuchitril al que llamaba redacción, en la Rua Rodrigo de Fonseca, donde solía traducir cuentos franceses del siglo XIX y escribir necrologías de autores que creía que iban a morir. Sostiene Pereira que era un caluroso día de verano cuando conoce a Monteiro Rossi, un joven que acaba de terminar su carrera y que cambiará totalmente la forma de actuar y la visión del mundo del entrañable protagonista de esta historia. 

La novela se desarrolla en la Lisboa de los años 30, en plena dictadura de Salazar y Guerra Civil española, y es en esta situación donde Pereira poco a poco se da cuenta de que ha vivido en una burbuja durante mucho tiempo, indiferente a todo lo que estaba pasando, sin libertad de expresión y totalmente engañado respecto a la realidad de su país. Pereira recorre un extenso camino a lo largo del libro sin apenas moverse de Lisboa, poniendo de manifiesto la gran influencia que tienen sobre nosotros  las personas que nos rodean.

Primeras líneas del libro: "Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo  su ventana, y un azul , un azul nunca visto , sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte".

 
                                                                                               María Moya

jueves, 24 de marzo de 2016

Pasión

En un mundo y en una sociedad en la que la gente va a la suya, no sienten o sentimos, los problemas de los demás, muchas personas se unen para conseguir un mismo fin: emocionarnos, hacernos reflexionar e incluso hacernos llorar. Percibimos nuestras propias cruces, nuestra propia vida.
Semana de pasión. Sobriedad. Sacrificio y reflexión.
Miles y miles de personas salimos a las calles para escuchar el estallido del sonido incesante de tambores y timbales, carracas y matracas, bombos y trompetas que suenan sin darse tregua. Atrás quedan horas y horas de intensa dedicación, robando horas al sueño y con una sola meta: procesionar, tocar. El cielo rompe en un clamoroso estruendo.
Hileras multicolores de nazarenos desfilan con sus cofradías brindándonos sus colores de pasión. Blancos y granates, blancos y azules, moradas, negros, blancos y verdes, haciéndonos participes de la exaltación de su amor y desafiando la mayoría de las veces al frío, la lluvia, el viento.
Silencio. Pies ensangrentados, manos rotas por el dolor y sin embargo, alegría, satisfacción... Cargamos con el dolor y la esperanza, con el llanto, con la fe y la devoción. Comienza una de las semanas más celebradas del año y más llena de contradicciones. A la fe y a la devoción se unen el espectáculo y la tradición. Tallas de madera y pasos de cartón, costaleros desfilan en Semana Santa.
Tiempo gris, tiempo triste. Tiempo de renovación y esperanza.


María Perisé

martes, 22 de marzo de 2016

Hoy llueve poesía


Todo cabe y todo tiene un día marcado en el calendario. Todo tiene una celebración, y... ¿por qué no la poesía?.
Con numerosos eventos y lecturas múltiples se realizan actos en diversas partes del planeta para celebrar el día mundial de la poesía. Todos los poetas del pasado, todos los poetas del presente, y todos los poetas del futuro, escriben y escribirán, un fragmento de un gran poema colectivo. Celebremos la voz, la palabra y la magia.
La poesía nos permite volar con la imaginación. Su lenguaje poético es tan grande que es capaz de cambiar maneras de pensar y hacernos reflexionar. Los poemas hay que leerlos y también hay que escucharlos.
¡Hoy llueve poesía!

Diversidad lingüística, poemas de amor, de odio y de amistad, de muerte y coraje, de desilusiones... Poemas en español, árabe, francés... en todas las lenguas del mundo hacen de la poesía y de los poetas un símbolo de creatividad.
Shakespeare escribió en ''Una noche de verano'' que la imaginación del poeta va dando cuerpo a objetos desconocidos, su pluma los convierte en formas y da a la nada impalpable un nombre y un espacio de existencia.
Cambiar verso por verso y alimentar la cultura y el alma, Sentirnos participes de la historia. Todos tenemos algo que decir, expresar, compartir, soñar.
Federico García Lorca, Antonio Machado, Gloria Fuertes, Lope de Vega, Pablo Neruda... interminable la lista de poetas que nos trasladan a otro mundo, a otros lugares.
Que la poesía forme parte importante de nuestras vidas y nunca nos cansemos de dejar volar la imaginación.


Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé, ni cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos,
o regresando solo,
allí estaba sin rostro,
y me tocaba.


Pablo Neruda

María Perisé
                                  
    

lunes, 14 de marzo de 2016

Memorias de África

Ella tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. Con su materialismo, su porcelana, sus kikuyus y su matrimonio por conveniencia, llegó intentando cambiarlo todo. Él, aventurero y solitario, vivía el día a día, explorando la naturaleza pura y salvaje, con sus libros y su música.

Y se enamoraron, se amaron por encima de cualquier convencionalismo, cuando estaban juntos el mundo dejaba de existir. Valía la pena la soledad y la espera, con tal de que él regresara a casa para que ella pudiera contarle sus historias. Fue durante esos años junto a él cuando ella aprendió a amar la libertad, los atardeceres brillantes y dorados, la inmensidad verde de las praderas, las vistas desde el cielo, las extensas panorámicas que llenaban su vacío interior.
Anidaron en su corazón los colores de África y los recordó, con la sensación de haber vivido en el cielo, durante todos los días de su vida. Y sí, hubiera estado bien que hubieran envejecido juntos, contemplando desde las mecedoras de la terraza como se iba apagando el horizonte, pero es el final de la película lo que la hace tan tierna e inolvidable, lo que te hace enamorarte de África, de su luz, de su música y, cómo no, de su historia de amor.

martes, 8 de marzo de 2016

El amor mató al hombre.

~  Ver capítulo 1capítulo 2 o capítulo 3  ~


CAPÍTULO 4

En ese lugar extraño, de extraño nombre, y de paradero desconocido permaneció la peor etapa de su vida. Y en el momento en el no pudo tocar más fondo se encontró a si mismo más solo que nunca en ese lugar, habitado por extraños desconocidos con caras agradables, llorando encima de la mesa que gobernaba el salón. No solo en la mesa, por la ventana no se veían más que siluetas debido al vaho de su respiración agitada e incluso la lámpara y un baúl de color semejante al de la cáscara de una castaña o al del pelaje de una ardilla habían soportado todo aquella agonía y sufrimiento descarnado. 
No sé si fue cuando se quemó (a propósito) los dedos o cuando empezó a romper tazas de cristal arrojándolas por la ventana cuando se dio cuenta (o se quiso dar cuenta) de que todo su tormento había estado conducido por un sombrero. 
Un sombrero (un jodido sombrero) le había arruinado la vida. 
Cuentan (o dicen que cuentan) los rumores de los que lo veían (o dicen que lo veían) a veces que cuando más se enfadaba la cabeza le daba vueltas y de tanto pensar le salía humo de la cabeza. Empezó (o continuó abiertamente) a odiar a su hermano aunque fuera su hermano. Se contradecía a si mismo frecuentemente (o no). Su perfecto hermano que le había robado todo (o eso pensaba él). Quizá con un sombrero así también hubiera hecho eso (eso de quedarse con la chica y ser feliz) (¿lo hubiera hecho?). Quizá así habría sido igual de perfecto y esbelto. Ese pensamiento le deformó aún más el pensamiento. Y empulfenzó a conprestruir slumbreiros a mano. Digo slumbreros aunque él solo quisiera uno por que a la primera evidentemente no le quedo todo lo estupefaciente que él quería. Ni a la primera ni a la veintiunmilésima octingentésima septuagésima quinta vez. 
No se sabe (o no se o no me acuerdo) muy bien que fue de él ni de por que se quedó encerrado eternamente en la hora del té pero los slumbreros no eran suficientes ni él era suficientemente bueno para si mismo y para sobrevivir regaló (o vendió) los sumbreros. Sí los regalo, porque para sobrevivir no necesitaba dinero sino no ahogarse con ellos en su nueva casa (de la que echaron porque el miedo de los aldeanos y de los muebles acrecentó) y acabó marginado de la sociedad tachado de demente. 

Y así es como acabó (o no) nuestro dulce pero corrompido pequeño, porque el amor mató al hombre pero solo un sombrero puede enloquecer a un sombrerero.






FIN


Santiago García (Ilustración hecha por Santiago García)





sábado, 5 de marzo de 2016

El lejano país de los estanques


"Era primavera, y las golondrinas, al pasar, se mojaban las puntas de las alas en las aguas oscuras del lejano país de los estanques" (pág.244)

El cuerpo desnudo de una joven austriaca (Eva Heydrich), cuelga atado de las manos en un chalet mallorquín, sin signos de violencia aparentes y con la sola pista de la culpabilidad de su amante (Regina Bolzano) comienza esta trepidante narración de Lorenzo Silva.
Lorenzo Silva es un escritor español conocido por sus novelas policíacas. Nació en 1966 en Carabanchel, Madrid y estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid ejerciendo de abogado entre los años 1992-2002. Ha escrito numerosos artículos, relatos y novelas lo que le han valido el reconocimiento internacional y numerosos premios.
Esta novela "El lejano país de los estanques" fue ganadora del Ojo Crítico y es la primera de una serie protagonizada por los agentes Rubén Bevilacqua y la agente Virginia Chamorro, protagonistas de nuestra historia y pertenecientes ambos al cuerpo de la guardia civil.
La novela esta narrada en primera persona por el protagonista (agente Bevilacqua) y nos sugiere una reflexión sobre la condición humana y el comportamiento criminal. Se dan una mezcla de ingredientes policíacos, relaciones humanas y bastantes toques de humor ante lo desagradable del caso lo que ayuda a construir una novela de lectura fluida, eso sí, no exenta de un acercamiento al mundo y lenguaje policial y al papel de la mujer dentro de ciertas profesiones.
En este libro, la agente Virginia debe mostrar doblemente su valía, como mujer y como investigadora ya que recordemos hasta hace poco tiempo había ciertas profesiones vetadas a las mujeres siendo una de ellas el ejército.
La lectura del libro nos deja con ganas de más y ver si nuestros protagonista son capaces de enfrentarse a nuevos retos y mimetizarse con los ambientes en los que se desarrollaran las siguientes tramas. 
¿Serán capaces de ser tan deductivos y reflexivos en otros casos como en éste?. ¿Nos llevarán a descubrir nuevas vidas y nuevos misterios?. 
Seguro que sí.
María Perisé

jueves, 25 de febrero de 2016

Tú y Yo

Tráiler
Del ingl. trailer.
2. m. Cinem. avance 
(‖ fragmentos de una película).

Libro
Del lat. liber, libri.
1. m. Conjunto de muchas hojas de papel 
u otro material semejante queencuadernadas, 
forman un volumen.





Andrea Tío
María Moya
María Perisé
Santiago García

martes, 23 de febrero de 2016

La razón por la que sonrío sin por que.

En preguntar lo que sabes 
el tiempo no has de perder.. 
Y a preguntas sin respuesta 
¿quién te podrá responder?


Me subí al autobús y pude admirar en esa milésima de segundo como tus ojos buscaban los míos mirándote una última vez. Y me senté en uno de esos asientos mirando hacia atrás por si decidías correr para detener el vehículo y darme otro beso. Mi cabeza aún se preguntaba, que hacía en aquel lugar en aquella hora, si ese camino llegaba a algún sitio, si se estaría mejor contigo en la silla vacía de al lado, si de verdad era invierno y que si de verdad eso era ser feliz.
Cuanto más me alejaba más me dolía la cabeza. Era un dolor punzante y continuo. Había pasado en muy poco tiempo de estar contigo abrazado a estar sentado en un autobús lleno de desconocidos de caras tristes y a un cielo cada vez más oscuro. El contraste entre mi cabeza y los fríos tiempos que pasan era demasiado grande y sentía mi cráneo comprimir mis pensamientos como cuando se baja de lo alto de una montaña y las botellas se aplanan.
Y la distancia se hacía más larga y cuanto más larga más pensaba en la siguiente vez que te fuera a ver o si de verdad habría otras. Eras demasiado grande para mi cabeza. Y eso que había desechado ya a mi familia, mis estudios, mis amigos, mi vida. Pero aun así no cabías.
La situación era cada vez más complicada, cada minuto más doloroso. Mi mente no estaba lejos de explotar y ya había comenzado la cuenta atrás. La catástrofe era inminente. Imparables las consecuencias.

Entonces, ahí mismo, en público, sin razón, sonreí.


Santiago García.




domingo, 21 de febrero de 2016

Morir de amor

"¿Qué es morir de amor?,
Morir de amor por dentro.
Es quedarme sin tu luz.
Es perderte en un momento.
Cómo puedo yo decirte que lo siento,
que tu ausencia es mi dolor
que yo sin tu amor... me muero.

Miguel Bosé


El llanto se ve, el llanto se escucha. Las emociones se agolpan.
Temperaturas gélidas. Frío intenso, carámbanos colgando de los tejados. Días de intensa luz e intenso sol y calor y pasión en el ambiente. Invitación multitudinaria al beso, homenaje a los célebres amantes, invitación a la risa y a la fiesta, a la alegría e invitación a la pena y al sufrimiento. Todo se resume en una tragedia jamás imaginada pero si contada.

Año 1555. En la iglesia de San Pedro de Teruel aparecen los cadáveres momificados de una mujer y un hombre jóvenes. Junto a los cuerpos hay un documento que explica que se trata de Isabel de Segura y de Diego de Marcilla, muertos tres siglos antes. La historia es bien conocida por todos: Isabel de Segura, desolada y desesperanzada, se casa con Don Pedro de Azagra tras no haber regresado Diego a los cinco años, como le prometió, rico para casarse con ella. Ante la negativa de Isabel de darle un beso, éste cae desplomado de amor y al día siguiente, fallece Isabel al besar a Diego. Muere de amor.

¿Es posible morir de amor?. ¿Sólo los amores imposibles se convierten en eternos?. ¿Es tan intenso el amor que te parte el corazón cuando el ser amado muere?. Somos personas individuales, únicas, que nacemos solas y morimos solas, pero quizá entonces en un momento sin determinar, pueda aparecer de la nada y sin hacer ruido. Nada importa. Sólo tú. El amor  mueve montañas, solo importa estar juntos y seguir vivos.
Morir de amor es un agonía, es sentir el corazón helado, es no sentir el viento soplar y por eso, ¿por qué no morir de amor?. ¿Cuántas noches Isabel mojaría su almohada de tanto llorar, la estrujaría entre sus manos, la mordería de rabia y la besaría cuál amante busca a su amado?. En ella dejaría su dolor, su recuerdo, su desamparo.
El amor es algo etéreo que no podemos tocar pero que sin embargo, nos llena la vida. Cuanto más arriesgo más me dejo querer. 
El corazón, el amor, es visceral y no entiende de razones y por eso caer en el amor es caer en un sitio donde las cosas se ven y viven de otra manera. 

María Perisé

domingo, 14 de febrero de 2016

Yo fui feliz a ratos largos.

Hablo de aquellos días
de sentir deprisa
querer despacio
de cuando el amor
no era un milagro.

Cuando algo tan grande
como la justicia
y el perdón
cabían en nuestra bolsa del almuerzo.

Salvar el mundo en recreos
Miguel Ríos en el coche
cuandoseaspadrecomeráshuevos
pintar la habitación de verde
colgar globos, correr en triciclo
perderle el miedo a la cucaña
sile, nole, la jerga de los once.
(Un, dos, tres).

La alegría sencilla,
la guardería y Elena
recitar a Espronceda.
Hablo de palabras que duran
abrazos que curan
y gente buena.

(Adónde han ido).

Yo fui feliz a ratos.
Nací en otoño.
Olor a tormenta.
Leche y galletas.
Forrar los libros en septiembre
escribirle a la abuela
cada pocos días;
ver fotos de mamá
y papá
cuando aún
sonreían.
(Chocolate inglés). 

Supongo que entonces el mundo tampoco era tan grande.
Cualquier momento era bueno.
Cualquier lugar era casa.
Aún recuerdo el abrazo con Dani
el amor universal de mi abuela.
Miel y limón
soltarme la coleta.
Y recuerdo el frutero de mimbre
y el olor a avena
y el no saber escribir
la palabra
tristeza.

La risa y el grito
en ti muero
y por ti vivo
cuerpo que habito.

El olor de las sábanas
la casa de Cris
pantalones de pana
flores y agua
cada sol de abril.

De todo lo demás recuerdo más bien poco.
Quien quiera escribir mi epitafio
dispone de dos fechas solamente:
la del día en que te conocí
y la del día en que te marchaste, infancia.
Lo que sucediera antes, lo olvidé.
Lo que suceda ya, carece de importancia.





Mis padres tenían razón.
Y es triste.
El tiempo me lo ha confirmado.
Los hombres mayores no se andan con hostias.
(A la pared).


Andrea Tío