"La pitonisa leyó la mano de la mujer lectora. En cada línea adivinó un capítulo de su vida: un comienzo feliz, un nudo en la garganta y un desenlace trágico. Desde ese día, la mujer lectora leyó entre líneas." (Esto y ESO). Raúl Vacas.

jueves, 28 de abril de 2016

400 años

No podía pasar desapercibida para los amantes de la literatura y las letras, la fecha del 22 de Abril. En esta fecha, se han cumplido 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, abanderado de la literatura española y quizá, o sin quizá, el más ilustre de nuestros escritores del Siglo de Oro y de todos los siglos posteriores del mundo de las letras.
Simultáneamente, en esta fecha moriría, en Stratford, Willian Shakespeare, aunque su vida discurriría por otros derroteros completamente diferentes que los de Miguel de Cervantes.
Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares el 29 de Septiembre de 1547 y falleció el 22 de Abril de 1616. Nació en una familia de clase media y a lo largo de su azarosa vida no vió prosperar ni su situación económica ni social. La pobreza, y las deudas económicas, los usureros persiguieron a Cervantes desde su niñez hasta su muerte.
Fue un hombre completamente extraordinario y extravagante donde los haya tanto por su vida como por su obra y su talento literario. Sobrevivió a una batalla naval, fue capturado por piratas y estuvo en la cárcel. Fue mayordomo, espía del imperio, recaudador de impuestos y soldado, comerciante y como no, escritor y novelista.

Escribió numerosas obras siendo sin duda su obra maestra Don Quijote de la Mancha, considerada la primera obra moderna y una de las mejores obras de la literatura universal.
Al igual que Don Quijote, Cervantes fue de aquí para allá y su novela plantea un viaje de un hidalgo caballero sin rumbo que le llevará a enfrentarse a multitud de dificultades y aventuras. Luchará contra gigantes que en realidad son molinos de viento, contra personas y monstruos, con ejércitos que son rebaños de ovejas, luchará contra el mal y su afán de aventura es una necesidad para e´.
¿Quiénes no somos en nuestras vidas un poco ''quijotes'' y nos enfrentamos a cosas y situaciones que en realidad son de otra manera diferente a cómo nosotros las percibimos?. Somos caballeros andantes en busca del bien que en muchas ocasiones nos supone sacrificio, trabajo y esfuerzo.
¿Loco o cuerdo nuestro personaje?. ¿Se volvió loco con los libros de caballería?. Don Quijote y su inseparable Sancho Panza salieron de ''un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme...'' en busca de aventuras, de sucesos y de acciones heroicas y que sin duda las encontró, al igual que Miguel de Cervantes en sus múltiples novelas.
Pobre hidalgo que se imagina caballero con el sueño de cambiar el mundo.
Bien merecen, ambos, Don Quijote y Miguel de Cervantes un recuerdo y que la historia no los olvide a pesar del paso de los años.

(Retazos de una vida vivida y contada)

María Perisé

miércoles, 27 de abril de 2016

Londres

82 Perry Rise 
  London SE23 2QL 
Reino Unido 
Domingo, 21 de Abril 6:30 AM

Londres se despierta entre nubes de algodón sucio. Los débiles rayos de luz se cuelan por las pesadas cortinas rosas de la habitación. El vaho de los cristales difumina la silueta de la ciudad: hileras de casas victorianas, de un desteñido color pastel, y en la parte delantera, jardines descuidados donde despuntan los tulipanes como manchas de colores entre las malas hierbas.
Sonido de pasos y traqueteo de maletas que se ahogan en las gruesas moquetas del suelo.
Ambiente melancólico, sabor a adiós en las comisuras de los labios.
Emana de la cocina un olor a despedida, a tostadas, a zumo de naranja. En la encimera, bolsas de plástico con sándwiches de mantequilla y patatas fritas para el viaje de vuelta.
Mucha ilusión, muchas emociones, muchas anécdotas recién guardadas en forma de recuerdos, como si fueran ropa mal doblada y metida rápidamente y sin mucho cuidado en la maleta.

Atrás quedaron los nervios del embarque en Santander, la alegría al conocer a las familias de acogida, atrás el Big Ben, los paseos por la orilla del Támesis, las escalinatas de la plaza de Trafalgar Square, los tesoros de las antiguas civilizaciones acumulando polvo tras las vitrinas de los museos, las tiendas de lujo, los escaparates exhibiendo el desenfrenado consumismo tan típico de la ciudad. Solo las fotografías y la memoria guardarán los vestigios de nuestro paso por ese maravilloso lugar: los días que pasé riendo, vagando felizmente por las calles de Londres, las visitas a los colegios de Oxford y Cambridge, donde fantaseé imaginando lo fantástico que sería estudiar algún día allí. 

Definitivamente me costó mucho cerrar la maleta aquella mañana de domingo. Quizás fue el simple hecho de tener que volver, añadido al conocimiento reprimido de que aunque a lo largo de mi vida regrese a Londres, no será lo mismo. Nunca volverá a ser finales de Abril del 2016.
                                                                                                                             María Moya

Trances y baladas tristes (II)

Nunca he tocado mármol más tibio que el de tu piel.
Nada habría más vulgar que perderte.
Y te miré
-ya sabes-
como quien escucha la estampida del destino
y (te) encontré por fin,
en esa voz
que sólo tienen aquellos que cosen los rotos
con la paciencia
de quien cree en lo que espera.
Esa voz
hoguera, fervor, vigía,
centinela, viento de mi vela,
punto de mira y Sol,
que me habló con cara de
ven que voy a borrar tu nombre
de la frase superventas del olvido,
de la alargada sombra del ayer.
Corramos mientras dure la carrera
hoy no habrá final fatal, mi Dulcinea.
Mejor te quiero así,
sin tiempos, sin guión, sin argumento;
corramos mientras dure
que dure hasta que acabe
y que nunca termine
hagamos testamento.
-Las cremalleras de todas las bocas
entonces se abrieron-
La poesía inundó las tabernas
colgaron guirnaldas
los hombres sin nombre
tomaron las calles
mi ciudad de repente tuvo mar
marcamos un gol por la escuadra
al porvenir.
Fueron todo boleros.
Y ya
por la noche
derrotados
de tantas victorias
escribimos en el libro de difuntos
de todas las canciones tristes:
"Fijo que nos vemos pronto."

viernes, 22 de abril de 2016

Tratado de paz.

Pues no se qué decirte... Porque aunque no te lo creas te lo he contado todo. Sabes que tuve una especie de trauma infantil (todo viene de los traumas infantiles) o que nací así ya con el problema ese de no saber relacionarme con la gente.
Sabes que no me gusto yo, que no me gusta mi vida. Sabes que este mundo se va a la mierda y que hay que luchar cada día por él. Que yo tengo que luchar más cada día también porque nadie lo hace por mí.
Sabes que lo mío son las operaciones a corazón abierto, correr por el asfalto descalzo sin una gota de gasolina en busca de una chispa, algo para poder quemar todo esto (señalándose el pecho) que tanto daño ha hecho. Que lo mío es sentir el barro en los codos, como un soldado en la trinchera, y que me metí en este genocidio hace mucho. Y es que no podre abandonar nunca porque nunca voy a dejar de sentir esto que me arde por dentro.

Pero si tú vienes, si me sujetas ahora y si nunca me sueltas, si me dices que no me abandonaras que seremos siempre, mira, me rindo.







Santiago García.

jueves, 14 de abril de 2016

Qué no enseñan los profesores.

O te toca ser un hombre de a pie

 por tu bien, por tu vida.




Primero me enseñaron a gatear y a estar de pie. Más tarde a andar y a correr. Un paso, otro. "Tienes que correr más niño" Me enseñaron a nadar, me enseñaron a competir "Tienes que correr más niño" No creo que llegue a las olimpiadas.

Te enseñan como tienes que ser, educado con los que mandan y travieso con los que no. "Respeta más las normas niño" Chicas, rosa. Chicos, azul. La gente que te quiere decía que no te tiene importe lo que digan y el profesor de ética dice el ser humano sin sociedad no es ser humano. "Se más como los demás niño" Simplemente, no pude, no seré juez nunca.

¿Cómo le gusta el café? ¿Solo, con leche o conmigo después de comer? "Trabaja más niño" No aguanto ni un día como camarero.

Puedes elegir izquierdas o derechas (Es un mundo libre decían).  "Tienes que pensar más niño" No soy zurdo. No lo entendí y me clasificaron como -otros-

Luego me enseñaron a dibujar líneas rectas "Ten más cuidado niño" No cabía en aquel triangulo invertido. Y me borraron de la lista de Futuros arquitectos.

Te enseñan que es lo que el hombre hizo mal en su época para que cuando te pase a ti puedas decir, Hitler está aplaudiendo en su tumba ahora mismo. "Memoriza más y calla niño" Me parece que no llegaré a Historiador, no.

Me enseñaron a sumar, tu soledad más la mía, ¿dos o ninguna? "Estudia más niño" Aun que despejar se me dé muy bien lo de encontrar un solo resultado no es lo mío.

Me enseñaron a saltar con mis piernas, a tocar las nubes con el columpio "Llega más alto niño" pero en el cielo no quedaba nada para mí y así acabo me carrera de astronauta.


(Cuando crecí me di cuenta de que nadie me iba a enseñar a ser, porque si de verdad hay algo que no me han enseñado es que lo mejor que hay en la vida no lo aprendes ni en las clases de literatura. Porque nadie te enseña a superar tus miedos, a que no hay que callarse las lágrimas ni secarse los suspiros. Nadie está ahí para explicarte que es querer, como tiene que oler tu pelo o si la palabra soledad viene de sol por que el sol esta solo o llamaron al sol, sol, por su soledad. Nadie te enseña cuan persona eres hasta que lo descubres tú. Y descubres que vales, que te vales y que puedes. Yo nací con las venas inundadas de tinta y los dedos manchados de grafito. No me colgaran de una pared con clavos. Que se queden ellos con las pinturas para hacer bonito, yo he venido aquí a sentir el mundo con mis manos.)




Un día me preguntaron que es arte, respondí "vive más estúpido niño"



Santiago García
Fuentes: Ajo "Si juntamos tu soledad con la mía, ¿qué tenemos? 
¿dos soledades o ninguna?"

miércoles, 13 de abril de 2016

Trances y baladas tristes (I)

A la dulce alevosía del runrún del porvenir.
A los que buscan.
A los que no encuentran.
A ti, que no me lees.
A todos los poetas.

Es poco lo que tengo
simple corazón, sin timón rebeldía
pero ya ves, mi bien, te ofrezco
ser de viento
en este amor velero,
el infierno a cuentagotas
el cielo en miligramos
gacelas de barro.
Tú me regalas
el manual de escape
de esta ciudad sangrante
pinceles para el alma
fuego a dentelladas
y la ternura
de terciopelo en almíbar
de cuando bajas la guardia
de las semanas frías,
y rosas, sin pudor,
mi amor,
destilas.
Entonces lo supe.
Que hay personas que son como dormir
con el pijama de domingo.
Como el solo roto de trompeta
que precede a la melosa decadencia
de esa inevitable canción de jazz.
Como ese ruido de incertidumbre
cuando sabes que algo nuevo
-y grande-
va a sonar.
Yo lo supe.
Me lo gritó tu nuca caliente
tus manos hogar
tu espalda cielo
recogiendo mis maltrechas lágrimas
mientras se me caían
desde el balcón del tedio.
Ese lenguaje brillante
que va más allá de las palabras
y que sólo entiendes
cuando escondes los pies
y extiendes las alas.

lunes, 11 de abril de 2016

Brooklyn Follies

Brooklyn Follies, de Paul Auster, es un torbellino de acontecimientos y emociones, donde las anécdotas más simples se convierten a los ojos del lector en verdaderas obras de arte, donde se mezcla lo cotidiano, lo sorprendente, la fantasía y la lógica para dar lugar a un desfile de personajes confusos y realmente singulares, un atajo de almas en pena que consiguen ser felices juntas. Un gran ejemplo de lo maravilloso de la imperfección humana.     
                  
NathanGlass, un agente de seguros jubilado decide que su vida está acabada y se traslada a Brooklyn para pasar sus últimos días en el lugar que le vio nacer. Allí decide escribir “El libro del desvarío humano”, un conjunto de todas las torpezas, equivocaciones y meteduras de pata que había cometido a lo largo de su accidentada existencia. Por casualidad, poco después de su llegada,  se encuentra con su sobrino Tom, un joven que parecía destinado a comerse el mundo y a ser alguien importante en la vida, pero que trabaja de dependiente en la modesta librería de Harry, un homosexual con un pasado turbio y fascinante a partes iguales.   
                          
El resto del libro es una serie de casualidades y personajes inolvidables que van enredándose en la vida del protagonista y que le hacen comprender que no ha ido a Brooklyn a morir, sino a vivir más feliz que nunca.        
                                                                                                                
Una de las ideas del libro que más me ha gustado es la del Hotel Existencia, un refugio del mundo que se puede visitar en la imaginación, un lugar para evadirse de lo que te rodea, al que puedes acceder cerrando los ojos. Un hotel como símbolo de la oportunidad de poder vivir dentro de los propios sueños. 
                                                                                                                                      María Moya

jueves, 7 de abril de 2016

El porqué de las cosas

¿Por qué actuamos de una determinada manera?. ¿Por qué tomamos esa decisión en ese momento?. ¿Todo tiene un por qué?. Un porqué si, ¿cómo contestación, cómo convencimiento?.

Quim Monzó nos lleva a través de una sucesión de cuentos por esta eterna pregunta ''El porqué de las cosas''.
Quim Monzó nació en Barcelona en 1952 y su obra esta escrita originariamente en catalán, aunque traducidos la mayoría de sus libros al castellano. Ha trabajado como diseñador gráfico y reportero de guerra. Ha obtenido grandes éxitos de la crítica por la recopilación de sus cuentos.
Siempre el ser humano ha querido tener contestación, respuesta a esta pregunta ¿por qué? pero sin embargo, no siempre la tiene.
A través del libro y de sus relatos, el autor nos pone en la piel y situaciones de personas que siempre actúan por un porqué: por sumisión, por admiración, por fe, por determinación... Cada persona es un mundo y sus circunstancias.
Aparentemente el libro, sin continuidad ya que son treinta relatos de personas diferentes, si tiene un elemento en común: las relaciones personales y sobre todo las relaciones de pareja, encuentros y desencuentros.
Quim Monzó con sus relatos nos hace siempre reflexionar. ¿Por qué me quieres?. ¿Por qué nos dejamos llevar por las primeras impresiones, por los acaloramientos?.
Siempre hay un porqué, por muy absurdo que parezca y en este libro lo descubrirás.


María Perisé

lunes, 4 de abril de 2016

Notita aclaratoria

Y que sí 
que a veces a mí 
también me gustaría 
ser un poco menos yo 
ser menos lunes 
ser más tangible 
menos revólver 
más apacible. 
Pero es que no puedo. 
Y es así. 
Simplemente 
no puedo. 
(Digo no puedo para maquillar el no quiero) 
Y es así. 
Y no quise 
cuando pude. 
Y ahora 
no podré 
cuando quiera.
Y qué bien vivo con ello.

Andrea

miércoles, 30 de marzo de 2016

Sostiene Pereira


Pereira es un periodista viudo y entrado en años que dirige la sección cultural de un modesto periódico de Lisboa. Recatado y muy peculiar, Pereira sostiene que no cree en la resurrección de la carne, porque no quiere llevarse toda la grasa que le acompaña a la otra vida, y tiene problemas de corazón, bebe limonadas con mucha azúcar y le habla al retrato de su mujer porque se siente solo . 

Sudaba de calor y malestar en el cuchitril al que llamaba redacción, en la Rua Rodrigo de Fonseca, donde solía traducir cuentos franceses del siglo XIX y escribir necrologías de autores que creía que iban a morir. Sostiene Pereira que era un caluroso día de verano cuando conoce a Monteiro Rossi, un joven que acaba de terminar su carrera y que cambiará totalmente la forma de actuar y la visión del mundo del entrañable protagonista de esta historia. 

La novela se desarrolla en la Lisboa de los años 30, en plena dictadura de Salazar y Guerra Civil española, y es en esta situación donde Pereira poco a poco se da cuenta de que ha vivido en una burbuja durante mucho tiempo, indiferente a todo lo que estaba pasando, sin libertad de expresión y totalmente engañado respecto a la realidad de su país. Pereira recorre un extenso camino a lo largo del libro sin apenas moverse de Lisboa, poniendo de manifiesto la gran influencia que tienen sobre nosotros  las personas que nos rodean.

Primeras líneas del libro: "Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo  su ventana, y un azul , un azul nunca visto , sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte".

 
                                                                                               María Moya

jueves, 24 de marzo de 2016

Pasión

En un mundo y en una sociedad en la que la gente va a la suya, no sienten o sentimos, los problemas de los demás, muchas personas se unen para conseguir un mismo fin: emocionarnos, hacernos reflexionar e incluso hacernos llorar. Percibimos nuestras propias cruces, nuestra propia vida.
Semana de pasión. Sobriedad. Sacrificio y reflexión.
Miles y miles de personas salimos a las calles para escuchar el estallido del sonido incesante de tambores y timbales, carracas y matracas, bombos y trompetas que suenan sin darse tregua. Atrás quedan horas y horas de intensa dedicación, robando horas al sueño y con una sola meta: procesionar, tocar. El cielo rompe en un clamoroso estruendo.
Hileras multicolores de nazarenos desfilan con sus cofradías brindándonos sus colores de pasión. Blancos y granates, blancos y azules, moradas, negros, blancos y verdes, haciéndonos participes de la exaltación de su amor y desafiando la mayoría de las veces al frío, la lluvia, el viento.
Silencio. Pies ensangrentados, manos rotas por el dolor y sin embargo, alegría, satisfacción... Cargamos con el dolor y la esperanza, con el llanto, con la fe y la devoción. Comienza una de las semanas más celebradas del año y más llena de contradicciones. A la fe y a la devoción se unen el espectáculo y la tradición. Tallas de madera y pasos de cartón, costaleros desfilan en Semana Santa.
Tiempo gris, tiempo triste. Tiempo de renovación y esperanza.


María Perisé

martes, 22 de marzo de 2016

Hoy llueve poesía


Todo cabe y todo tiene un día marcado en el calendario. Todo tiene una celebración, y... ¿por qué no la poesía?.
Con numerosos eventos y lecturas múltiples se realizan actos en diversas partes del planeta para celebrar el día mundial de la poesía. Todos los poetas del pasado, todos los poetas del presente, y todos los poetas del futuro, escriben y escribirán, un fragmento de un gran poema colectivo. Celebremos la voz, la palabra y la magia.
La poesía nos permite volar con la imaginación. Su lenguaje poético es tan grande que es capaz de cambiar maneras de pensar y hacernos reflexionar. Los poemas hay que leerlos y también hay que escucharlos.
¡Hoy llueve poesía!

Diversidad lingüística, poemas de amor, de odio y de amistad, de muerte y coraje, de desilusiones... Poemas en español, árabe, francés... en todas las lenguas del mundo hacen de la poesía y de los poetas un símbolo de creatividad.
Shakespeare escribió en ''Una noche de verano'' que la imaginación del poeta va dando cuerpo a objetos desconocidos, su pluma los convierte en formas y da a la nada impalpable un nombre y un espacio de existencia.
Cambiar verso por verso y alimentar la cultura y el alma, Sentirnos participes de la historia. Todos tenemos algo que decir, expresar, compartir, soñar.
Federico García Lorca, Antonio Machado, Gloria Fuertes, Lope de Vega, Pablo Neruda... interminable la lista de poetas que nos trasladan a otro mundo, a otros lugares.
Que la poesía forme parte importante de nuestras vidas y nunca nos cansemos de dejar volar la imaginación.


Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé, ni cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos,
o regresando solo,
allí estaba sin rostro,
y me tocaba.


Pablo Neruda

María Perisé
                                  
    

lunes, 14 de marzo de 2016

Memorias de África

Ella tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. Con su materialismo, su porcelana, sus kikuyus y su matrimonio por conveniencia, llegó intentando cambiarlo todo. Él, aventurero y solitario, vivía el día a día, explorando la naturaleza pura y salvaje, con sus libros y su música.

Y se enamoraron, se amaron por encima de cualquier convencionalismo, cuando estaban juntos el mundo dejaba de existir. Valía la pena la soledad y la espera, con tal de que él regresara a casa para que ella pudiera contarle sus historias. Fue durante esos años junto a él cuando ella aprendió a amar la libertad, los atardeceres brillantes y dorados, la inmensidad verde de las praderas, las vistas desde el cielo, las extensas panorámicas que llenaban su vacío interior.
Anidaron en su corazón los colores de África y los recordó, con la sensación de haber vivido en el cielo, durante todos los días de su vida. Y sí, hubiera estado bien que hubieran envejecido juntos, contemplando desde las mecedoras de la terraza como se iba apagando el horizonte, pero es el final de la película lo que la hace tan tierna e inolvidable, lo que te hace enamorarte de África, de su luz, de su música y, cómo no, de su historia de amor.

martes, 8 de marzo de 2016

El amor mató al hombre.

~  Ver capítulo 1capítulo 2 o capítulo 3  ~


CAPÍTULO 4

En ese lugar extraño, de extraño nombre, y de paradero desconocido permaneció la peor etapa de su vida. Y en el momento en el no pudo tocar más fondo se encontró a si mismo más solo que nunca en ese lugar, habitado por extraños desconocidos con caras agradables, llorando encima de la mesa que gobernaba el salón. No solo en la mesa, por la ventana no se veían más que siluetas debido al vaho de su respiración agitada e incluso la lámpara y un baúl de color semejante al de la cáscara de una castaña o al del pelaje de una ardilla habían soportado todo aquella agonía y sufrimiento descarnado. 
No sé si fue cuando se quemó (a propósito) los dedos o cuando empezó a romper tazas de cristal arrojándolas por la ventana cuando se dio cuenta (o se quiso dar cuenta) de que todo su tormento había estado conducido por un sombrero. 
Un sombrero (un jodido sombrero) le había arruinado la vida. 
Cuentan (o dicen que cuentan) los rumores de los que lo veían (o dicen que lo veían) a veces que cuando más se enfadaba la cabeza le daba vueltas y de tanto pensar le salía humo de la cabeza. Empezó (o continuó abiertamente) a odiar a su hermano aunque fuera su hermano. Se contradecía a si mismo frecuentemente (o no). Su perfecto hermano que le había robado todo (o eso pensaba él). Quizá con un sombrero así también hubiera hecho eso (eso de quedarse con la chica y ser feliz) (¿lo hubiera hecho?). Quizá así habría sido igual de perfecto y esbelto. Ese pensamiento le deformó aún más el pensamiento. Y empulfenzó a conprestruir slumbreiros a mano. Digo slumbreros aunque él solo quisiera uno por que a la primera evidentemente no le quedo todo lo estupefaciente que él quería. Ni a la primera ni a la veintiunmilésima octingentésima septuagésima quinta vez. 
No se sabe (o no se o no me acuerdo) muy bien que fue de él ni de por que se quedó encerrado eternamente en la hora del té pero los slumbreros no eran suficientes ni él era suficientemente bueno para si mismo y para sobrevivir regaló (o vendió) los sumbreros. Sí los regalo, porque para sobrevivir no necesitaba dinero sino no ahogarse con ellos en su nueva casa (de la que echaron porque el miedo de los aldeanos y de los muebles acrecentó) y acabó marginado de la sociedad tachado de demente. 

Y así es como acabó (o no) nuestro dulce pero corrompido pequeño, porque el amor mató al hombre pero solo un sombrero puede enloquecer a un sombrerero.






FIN


Santiago García (Ilustración hecha por Santiago García)





sábado, 5 de marzo de 2016

El lejano país de los estanques


"Era primavera, y las golondrinas, al pasar, se mojaban las puntas de las alas en las aguas oscuras del lejano país de los estanques" (pág.244)

El cuerpo desnudo de una joven austriaca (Eva Heydrich), cuelga atado de las manos en un chalet mallorquín, sin signos de violencia aparentes y con la sola pista de la culpabilidad de su amante (Regina Bolzano) comienza esta trepidante narración de Lorenzo Silva.
Lorenzo Silva es un escritor español conocido por sus novelas policíacas. Nació en 1966 en Carabanchel, Madrid y estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid ejerciendo de abogado entre los años 1992-2002. Ha escrito numerosos artículos, relatos y novelas lo que le han valido el reconocimiento internacional y numerosos premios.
Esta novela "El lejano país de los estanques" fue ganadora del Ojo Crítico y es la primera de una serie protagonizada por los agentes Rubén Bevilacqua y la agente Virginia Chamorro, protagonistas de nuestra historia y pertenecientes ambos al cuerpo de la guardia civil.
La novela esta narrada en primera persona por el protagonista (agente Bevilacqua) y nos sugiere una reflexión sobre la condición humana y el comportamiento criminal. Se dan una mezcla de ingredientes policíacos, relaciones humanas y bastantes toques de humor ante lo desagradable del caso lo que ayuda a construir una novela de lectura fluida, eso sí, no exenta de un acercamiento al mundo y lenguaje policial y al papel de la mujer dentro de ciertas profesiones.
En este libro, la agente Virginia debe mostrar doblemente su valía, como mujer y como investigadora ya que recordemos hasta hace poco tiempo había ciertas profesiones vetadas a las mujeres siendo una de ellas el ejército.
La lectura del libro nos deja con ganas de más y ver si nuestros protagonista son capaces de enfrentarse a nuevos retos y mimetizarse con los ambientes en los que se desarrollaran las siguientes tramas. 
¿Serán capaces de ser tan deductivos y reflexivos en otros casos como en éste?. ¿Nos llevarán a descubrir nuevas vidas y nuevos misterios?. 
Seguro que sí.
María Perisé